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Presentes en el desarrollo competitivo del agro uruguayo

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El desafío de comunicar el agro cooperativo

María Inés Moreira es la comunicadora de CALIMA, una cooperativa agraria ubicada en San Carlos (Maldonado). “La comunicación es vital en esta clase de organización, porque conecta a todas las partes, logra que los socios estén informados de las novedades y que conozcan los beneficios que tienen a su alcance”, cuenta.

Hace veinte años, María Inés decidió junto a su esposo que Maldonado era el lugar donde querían vivir. “Cuando terminé la carrera de Comunicación, que cursé en la Universidad de la República, nos vinimos para aquí. Me gusta la naturaleza de este lugar, el campo y la playa, pero también me gusta el hecho de estar cerca de Montevideo”, dice.

Su oportunidad de insertarse en el cooperativismo agrario le llegó hace cinco años. En ese entonces, CALIMA abordaba un proceso de Fortalecimiento Institucional con el apoyo del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP), el que tenía como gran meta el fortalecer la comunicación de la cooperativa con los socios. Con los años, también tendría la oportunidad de hacer su aporte en la cooperativa CALAI.

“Para mí ingresar a CALIMA fue un gran desafío profesional. No tenía un vínculo previo con el sector agrario y conocía poco del cooperativismo. Lo bueno es que nada de eso fue obstáculo para que pudiera desarrollar mi trabajo”, enfatiza.

En pos de un objetivo común

“Lo que diferencia a la cooperativa de otra clase de organizaciones es el interés de sus integrantes de trabajar en conjunto para obtener mejores logros y avanzar. La cooperativa no solo se mueve por el interés económico, sino que abre otras posibilidades, como la de la capacitación y el desarrollo local. Esa es una gran fortaleza”, cuenta.

El trabajo en equipo y el aprendizaje continuo, son los dos aspectos que María Inés más valora de su trabajo en CALIMA. “Aquí nadie hace las cosas solo, entonces siempre estás aprendiendo de otros. Además el rol del comunicador es sumamente dinámico. Cuando empecé, para comunicarnos con algunos socios teníamos que esperar a que pasaran por la cooperativa, hoy la realidad es totalmente distinta porque todos tienen redes sociales y los desafíos pasan por otros lados”, rememora.

Con respecto al rol que la comunicación desempeña en esta organización, dice: “la cooperativa es una herramienta válida en la medida que el productor se siente parte y se beneficia de ella. Aquí la comunicación juega un rol vital porque conecta, logra que los socios estén informados y que conozcan los servicios que se les brinda. Porque puede estar todo muy lindo en el salón comercial, pero si al productor no le llega la información, tenemos un problema”, ejemplifica.

Más participación femenina

CALIMA es una cooperativa ganadera que cuenta con 319 socios, en su mayoría pequeños y medianos productores. De ellos, el 21 % son mujeres, y un dato interesante es que durante el último ejercicio (que fue de julio de 2017 a julio de 2018) los nuevos socios fueron en igual cantidad hombres que mujeres. Eso demuestra que ellas están participando más.

“La visibilidad que ha ganado la cooperativa, así como las diversas actividades que organiza y en las que se estimula la participación de todos los interesados (como talleres, visitas a campo y la Asamblea Anual, que congrega a más de cuatrocientas personas entre socios y sus familias) pueden estar contribuyendo a esta realidad”, reflexiona su comunicadora.

El camino está trazado para seguir avanzando.


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