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Presentes en el desarrollo competitivo del agro uruguayo

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Cooperativa agraria apuesta a jóvenes productores

Trece jóvenes rurales están siendo beneficiados por el Banco Ovino de la cooperativa El Fogón. Esta iniciativa se puso en marcha con el apoyo del MGAP y apunta a “ser el puntapié inicial” para que los jóvenes inicien en la producción agropecuaria y se vinculen con la cooperativa El Fogón de Sarandí del Yí.

El Banco comenzó a operar en 2018 con siete jóvenes beneficiarios de entre 14 y 22 años que viven en los departamentos de Durazno y Florida. Cada uno de ellos recibió un capital inicial de alrededor de 28 borregas de una raza prolífica, porque el objetivo es que puedan reproducirlas rápidamente.


“La idea es que puedan ir incrementando el número de vientres año a año, con razas prolíficas esto se puede lograr rápidamente ya que son animales muy precoces reproductivamente. Cada año, los chiquilines van devolviendo a la cooperativa un porcentaje de ese crédito inicial de corderas y se van quedando con la otra parte de su producción. El objetivo es que en unos cuatro años puedan cancelar el préstamo”, explicó el Ing. Agr. Alejandro Mackinnon, gerente de El Fogón.

Además de los animales, cada beneficiario accede también a acompañamiento técnico de las cooperativas El Fogón y Central Lanera Uruguaya, así como del Secretariado Uruguayo de la Lana (SUL).

“Los jóvenes que accedieron al préstamo en 2018 ya están realizando su primera devolución de corderas a la cooperativa. Lo que ellos nos entregan se lo damos a otros gurises, porque la idea es que este Banco sea auto sostenible y que otros jóvenes puedan ir ingresando al sistema”, agregó el Gerente. La cooperativa ya ha seleccionado a otros seis beneficiarios que accederán al préstamo en 2019.

Jóvenes y emprendedores

Aunque para ser seleccionado por el programa no es necesario tener un vínculo previo con la cooperativa, sí se valora que los participantes tengan un vínculo estrecho con el agro. “Porque lo que queremos es darles oportunidades a los muchachos que viven en el campo para que sigan vinculados a la actividad. A los chiquilines que empezaron el año pasado, los resultados los han acompañado y están todos contentos”, remarcó Mackinnon.

Los beneficiarios del programa tienen en promedio 20 años y más de la mitad son mujeres.

A sus 16 años, Florencia Elso es una de las jóvenes que accedió a este beneficio en 2018. “Mi abuelo y mi padre son socios de la cooperativa, por eso me enteré y me inscribí al llamado. Lo que me gusta de la experiencia es que te vas haciendo de chica y cuando tenés la mayoría de edad, ya tenés algo en qué apoyarte”, contó.

Este año Florencia devolvió las primeras cinco corderas y espera poder devolver igual cantidad el año próximo. “En total terminaré devolviendo 33 corderas en un plazo de 5 años”, dijo. Mientras se ocupa de su producción, en 2019 cursará quinto año de liceo orientación Biológica y seguirá soñando con su futuro. “De grande me imagino estudiando Veterinaria y viviendo en el campo. Me gusta la tranquilidad y los animales de este lugar”, concluyó esperanzada.

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