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Presentes en el desarrollo competitivo del agro uruguayo

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Una pionera al frente de CAF

Ser la primera presidente de la Soc. De Fomento Rural de San Carlos en 2005, la convirtió en una de las primeras mujeres en ocupar tal responsabilidad a nivel nacional. Hoy, al frente de CAF, reafirma su liderazgo y proyecta un legado que va más allá de la dirección de una institución.

Arraigada en San Carlos, Maldonado, forma parte de la cuarta generación familiar vinculada al campo. La lechería se cons­tituye como una de las actividades princi­pales para su familia desde hace 35 años, pero también desarrolla actualmente una ganadería de carne con ciclo completo, la cría de ovinos y cordero pesado.
La misma labor productiva fue forjan­do su vínculo con empresas como Cona­prole, Central Lanera, Calima, Sociedad de Fomento Rural y ahora CAF, institución a la que se sumó hace 11 años y que preside hoy día luego de haber trazado su trayec­toria en diversas posiciones de administra­ción y dirección.
GC – ¿Cómo surge la inquietud hacia lo gremial?
VS – Es algo de toda la vida. Desde chica participé en los clubes del Movi­miento de la Juventud Agraria. Mi padre fue productor CREA por más de 40 años y fuimos socios y directivos de Soc. De Fomento Rural de San Carlos. De hecho, fui la primera mujer en presidir la Fomento en momentos donde la institución cumplía 100 años.
Siempre estuve vinculada a las organizaciones locales y por supuesto a Calima. Tengo claro que crecimos gracias a estar participando en el sistema coopera­tivo, tanto Conaprole como Calima.
GC – ¿Qué implica estar al frente de CAF?
VS – En CAF, pese a haber sido la primera mujer miembro del consejo y actualmente la primera presidente, lo tomé como un proceso natural donde siempre me trataron como uno más.
A nivel personal, es un gran desafío conciliar la vida dirigencial con lo que es la vida familiar, es muy importante mantener la conexión entre ambas.
Evidentemente mi presidencia va a ser diferente a la de un hombre, lo que no quiere decir que no podamos llegar al mismo objetivo, que es cumplir con lo que tiene que cumplir un presidente en la agremiación.
A la hora de trabajar, me gusta formar equipos y recurrir constantemente a ellos para disfrutar de los beneficios del aporte en grupos y su confianza. Me gusta la participación de jóvenes, pero también la experiencia. Procuro la combinación del impulso de los jóvenes, con la voz de la experiencia, que es muy importante.
Tengo en claro que mi escuela siem­pre ha sido la familia y las organizaciones locales como Calima y la Soc. De Fomento. Al tener una personalidad espontánea y frontal, voy más que nada a las acciones, no soy muy de los diagnósticos, me gusta actuar. Si nos va mal, hacer una evaluación del porqué, pero manteniendo una men­talidad proactiva, si hay que cambiar, se cambiará después.

La Ing. Agr. Virginia San Martín, casada, tiene 45 años y dos hijos: Faus­tino de nueve años y Fabiano de cuatro. Vive en Maldonado y es de Nacional.

LOS VALORES
“Los motivos que determinaron que asuma mi actual rol y no me quede vincu­lada simplemente a la producción, pienso que es por el hecho de tratar de aportar un granito de arena en el sueño de un país mejor. Algo que todo queremos.
Pienso que de este lado puedo sumar, trabajando en algo que me gusta y en lo que me formé. Es como un compromiso social.
Me gusta lo que hago, lo hago con dedicación gracias al apoyo familiar, que es fundamental.
Por ser mujer nunca me auto excluí, siempre trate de hacer lo que me gusta”.
GC – ¿Cuál es el beneficio de integrar un sistema cooperativo en el agro?
VS – Primero, uno sabe que a través del sistema cooperativo se llega a logros que no se acceden individualmente, y o solo hablando de mejores precios.
En el caso de la venta de cordero pesado, hemos accedido con lotes muy chicos al precio de lotes grandes, hemos embarcado siempre sin problemas desde hace años. Lo mismo para la lana mediante Central Lanera. En Conaprole hemos tenido el agregado de valor en las crisis, pero siempre el productor tiene esa espalda.

La cooperativa hace crecer al produc­tor y juega un papel trascendente en sus vi­das. Aporta y mucho en la toma de decisio­nes importantes para la empresa particular, como lo es en el caso de la implementación de tecnología, como fue el tanque de frío en su momento. La capacitación y crecimiento de la familia también son apoyadas por el ámbito cooperativo.
GC – ¿Qué evolución ha presentado el sistema cooperativo a lo largo del tiempo en el país rural?
VS – Ha sido variable. Algunos emprendimientos han tenido éxito y otros no tanto. Pienso que el modelo coopera­tivo fortalece a los pequeños y medianos productores y a todos en general. Ayuda a poder insertarse en cadenas de valores, agregando valor a sus productos y acce­diendo a mercados que en forma individual sería casi imposible.
Cargar un camión no es fácil para un productor individual y nos parece una de las herramientas apropiadas para bajar a tierra los beneficios de lo cooperativo. Los aportes en el ámbito social son también objetivos cumplidos haciendo llegar al productor las tecnologías que hay para producir de forma más eficiente.
En definitiva creo que ha tenido sus altibajos como en las crisis, pero en las cooperativas pasan las crisis y en su mayoría quedan y mantienen ese contacto característico con lo local, con el territorio.
GC – ¿Dónde radican los puntos débiles del sistema?
VS – Los desafíos pasan por el creci­miento, hay mucha competencia, entonces evidentemente eso es un desafío que tienen también las cooperativas.
A veces pasa también porque los pro­ductores no se sienten totalmente dueños de la cooperativa y falta involucrar mas a los socios para que hagan uso del rol que tienen que tener.
Una debilidad puede ser la falta de inter cooperar más o mejorar la capacidad de actuar más en red y ese es el papel de CAF, fortalecer a las cooperativas. Llegar bien a los productores y que tengan mejor calidad de vida es el objetivo final.
Creo que los productores entienden la situación pero es importante estar di­ciendo cual es la función de CAF porque a veces se la ve como lejos de las empresas cooperativas y la idea es que estén lo mas cerca posible.
Actualmente se nuclean 22 coopera­tivas en torno a CAF, involucrando a 13.000 productores de distintos rubros donde la agricultura y lechería son muy fuertes, pero son todos igual de importantes. En tema de fruticultura tenemos cooperativas muy importantes como Jumencal, líderes en temas de innovación.
GC – ¿Cómo se evalúa el año para CAF?
VS – Fue un año complicado, sobre todo en algunos rubros como la lechería. Otros están complicados como la cadena ovina pero hay quienes dicen que el 2017 puede venir mejor.
Es importante el rol gremial que tiene CAF, el relacionamiento con el gobierno, lo que podemos influir en políticas públicas y mejorar en la competitividad de las empre­sas, pero también mejorar la interna de las cooperativas.
Estamos desarrollando un importan­te proyecto sobre la competitividad. Está basado en un diagnóstico que tenemos y que indica que las cooperativas siempre han tendido a un estado en situación de “defensa”, tratando de estar en una zona de confort. La propuesta pasa por salir a ver cuales son las posibilidades que hay de transformación mediante un profundo auto análisis previo.
Los desafíos pueden pasar por apun­tar al crecimiento, realizar nuevas alianzas, ver nuevos negocios, realizar círculos de negocios o trabajar mejor en red. Sabemos que hay capacidades que desarrollar. Se trata de algo a largo plazo y conscientes de que cada cooperativa va a hacer su propio progreso en procura de seguir siendo eficientes.
El diagnóstico dice que la mayoría de las cooperativas está a la defensiva, pero lo importante es que hay un ánimo de dar un paso adelante, de tratar de revisar como se está trabajando.
GC – ¿Con qué herramientas cuenta CAF para enfrentar estos desafíos?
VS – CAF trabaja con el aporte de las cooperativas y proyectos que se van haciendo con otras instituciones. Tiene una gran fortaleza en lo que es el relacio­namiento inter institucional, algo que se ha logrado por un proceso que nos permite actualmente tener el apoyo de las institu­ciones de investigación.
Estas redes nos permiten emprender, como con el proyecto de competitividad que es un claro ejemplo interinstitucional, dado que está Opipa, FIDA Mercosur, Ina­cop e Inefop. Eso es lo que nos da fortale­za y animo para seguir trabajando.
Con INEFOP tenemos importan­tes acuerdos y un desafío grande para capacitar no solo a los productores, sino a todos los diferentes niveles en las empre­sas cooperativas, dirigentes, funcionarios, gerentes, socios. Ahí está la virtud de la inter-institucionalidad para poder combinar y que no se superpongan esos proyectos para poder hacer ese fortalecimiento.
GC – Se concretó recientemente la IV Cumbre Cooperativa de las Américas en Montevideo con más de 800 cooperativis­tas presentes ¿Qué reflexión dejó el evento que fue patrocinado por CAF?
VS – Es un evento que tuvo una importantísima heterogeneidad entre las cooperativas presentes dado que tenía un carácter internacional. Cuando juntamos otras modalidades y de toda América es más complejo aún el panorama.
Participaron más de 1200 personas, donde Uruguay fue anfitrión por primera vez y eso deja muy bien posicionado al país y como referente del modelo coope­rativo.
La visión que nos deja es que las de­bilidades en Uruguay son similares a las de otros países. Problemas en la educación, falta de capacitación y los problemas en los negocios debido a la falta de mecáni­ca para crear negocios inter cooperativos o con otras empresas. Esos serían los puntos a destacar en síntesis de lo apor­tado por la Cumbre, con países donde están trabajando en la misma manera que nosotros, tratando de transformarse, que alianzas hacer, salir de fronteras y otros en situaciones diferentes. ·GC·

Fuente: revista Gente de Campo de Federación Rural del Uruguay http://gentedecampo.uy/?p=3575

 

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