La estrategia de los agricultores: una solución a la escasez mundial de alimentos

2 de mayo de 2008

Ahí están los titulares en las portadas de todo el mundo: la gente baja a las calles de los centros urbanos de los países en desarrollo y ominosos informes vaticinan el hambre. Lo que no vemos por ninguna parte son medidas urgentes y concretas de los gobiernos para afrontar las causas profundas de este problema. Los gobiernos deberían despertar y empezar a alimentar a sus pueblos. Este es solo un fragmento del mensaje que Jack Wilkinson, presidente de la Federación Internacional de Productores Agropecuarios (FIPA) dirige a la opinión pública mundial. CAF hace eco del mensaje, como socia de la organización internacional y compartiendo el espíritu del mensaje le invitamos a leer el manifiesto completo aquí.

Las existencias mundiales de alimentos se encuentran en sus niveles más bajos desde 1974 y los precios de los alimentos están alcanzando niveles de récord. Somos conscientes de que bastaría una sola mala cosecha para que se desatase una verdadera crisis alimentaria y ya no sólo una escasez temporal. Mientras tanto, los gobiernos parecen esperar que las empresas agroalimentarias les sirvan la solución en una bandeja de plata.

Las empresas del sector agroalimentario no son la solución a la penuria de alimentos en el mundo. La FIPA entiende que la escasez de alimentos se podría resolver en el plazo de uno o dos años si fuera abordada por los gobiernos junto con sus agricultores, sus investigadores y otras partes interesadas.

La FIPA hace un llamamiento a los productores para que unan fuerzas con sus gobiernos en la elaboración de una estrategia agropecuaria integrada que aumente significativamente, en los próximos cinco años, la producción de los países en desarrollo. Al mismo tiempo realiza un llamamiento al Banco Mundial, los donantes y otras organizaciones internacionales, así como a agencias bilaterales, para que dirijan sus recursos hacia esas estrategias, que impulsadas por los agricultores, afrontan los problemas reales y cotidianos de la gente del campo en la producción y en la comercialización. Este enfoque aborda los problemas reales para crear soluciones duraderas y sostenibles.

Si no se crean esas estrategias, es probable que nos encontremos con un descenso en la producción y un empeoramiento de la crisis alimentaria, ya que con el encarecimiento de los costes energéticos los insumos están aumentando y podrían quedar fuera del alcance de los agricultores. El precio de los fertilizantes se ha duplicado en el último año; el coste del transporte ha aumentado un 100 por ciento en cada uno de los tres últimos ejercicios y el precio de las semillas prácticamente se ha duplicado en los últimos años, pero, ¿dónde están los programas de los gobiernos para ayudar a los agricultores a hacer frente al pronunciado encarecimiento del precio de los insumos? ¿Qué ayudas se está prestando a los agricultores para hacer frente a la necesidad de créditos para adquirir semillas?

Una ilustración de la inadecuada atención que está recibiendo la actual escasez de alimentos la da el hecho de que algunos países pagan más caro los cereales de importación que el precio que abonan a sus agricultores por la producción local. India, por citar un ejemplo, paga el doble por el cereal importado que por el adquirido a sus propios agricultores. ¿Sirve esto de apoyo a la economía nacional y a los agricultores y promueve la seguridad alimentaria?

Pero hay más: una de las dimensiones que ha merecido menos atención en la escasez mundial de alimentos es las mermas después de las cosechas. En numerosos países, hasta un 30 por ciento de la cosecha se pierde como consecuencia de instalaciones de almacenamiento, equipamiento e infraestructuras inadecuadas. Bastaría simplemente con comprar una limpiadora de cereales y ponerla a disposición de los agricultores o construir un elevador de cereales para alejar a las ratas, ello aumentaría considerablemente la disponibilidad de alimentos de calidad. Bastarían unas pocas medidas básicas, por parte los gobiernos, para afrontar con eficacia la actual escasez de alimentos.

Cuando los agricultores del mundo se reúnan en su congreso bienal de Varsovia, del 30 de mayo al 6 de junio de 2008, hablarán de las medidas que podrían adoptar para impulsar la producción y superar la penuria de alimentos. En particular, formularán propuestas para impulsar con sus gobiernos, exigiendo las inversiones que, desde hace demasiado tiempo, faltan en la agricultura y las infraestructuras rurales.

Disponemos de suficientes agricultores y tierras. Lo que falta son buenas políticas agropecuarias. Ha llegado el momento de actuar en vez de hablar, es tiempo de sembrar los campos en vez de celebrar conferencias y ya es hora de que los gobiernos nacionales, junto a las organizaciones de agricultores, asuman seriamente sus responsabilidades.

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